Zamora, capital del románico, y su portillo

Es Zamora una ciudad pequeña pero coqueta, con un encanto singular.  Es la ciudad que más edificios románicos posee de toda Europa y por ello se le ha otorgado el título de ser ” la capital del románico”.

Entre iglesias, edificaciones civiles y militares, la ruta del románico en la ciudad engloba un total de 32 enclaves. La Catedral de Zamora (s. XII) es quizá la obra cumbre del románico en Castilla.

Catedral de Zamora

En la Plaza de la Catedral.

La seña de identidad de la Catedral de Zamora es su espectacular cimborrio de influencia bizantina y con escamas de piedra.

Cimborrio.

 Otro elemento importante de la Catedral es la Torre del Salvador. Cuenta con 45 metros de altura y se construyó a lo largo del siglo XIII, aunque el estilo es románico.

Vistas del cimborrio y Torre del Salvador desde el castillo.

Por uno de los laterales se accede al Museo Catedralicio y al interior de la catedral (visita conjunta). Cuando nosotros la visitamos había que pagar un euro extra para obtener una licencia que te permitía sacar fotografías. Vale la pena pagarlo. El interior no te deja indiferente.

Capilla de San Ildefonso.

En la fachada sur, se encuentra la imponente Puerta del Obispo. Quizá la pieza más valiosa de la Catedral.

puerta-del-obispo1.jpg (567×735)

Puerta del Obispo. Catedral de Zamora.

La Zamora del Romancero: Zamora, la bien cercada.

En la Edad Media, Zamora era conocida como “la bien cercada”. Así aparece mencionada Zamora en los romances medievales, que han llegado hasta nuestros días, gracias a sus murallas defensivas.  Se narra en estos romances parte de la historia de Castilla y sus conflictos bélicos.

El rey Fernando I de Castilla, en su lecho de muerte, reparte sus posesiones y reinos entre todos sus hijos: a su varón primogénito, Sancho, le deja el condado de Castilla. A partir de entonces “ascendía” legalmente Castilla a la categoría de reino.  A su segundo hijo varón, Alfonso, le legó la corona principal: el reino de León. Para García —su tercer hijo varón— creó un nuevo reino aglutinador de los territorios de la actual Galicia (nombre que adoptó este reino). La herencia de sus dos hijas fue menor que las de sus hermanos: a Urraca le dejó la ciudad de Zamora y para Elvira reservó Toro. A las dos les completó el legado con unas sustanciosas rentas y el ascenso al estatus de reinas de sus respectivas ciudades.

Sancho II de Castilla, no estaba contento con este reparto y años después inició unas luchas fraticidas por la unificación de todos los territorios en su poder. Consiguió León y Galicia, su hermana Elvira le entregó Toro y ya solo le quedaba la ciudad de Zamora, en poder de la reina Urraca.

A Urraca, por ser hija, como hemos visto solo le corresponde la ciudad de Zamora. Sin embargo, su hermano Sancho, desea apoderarse también de este territorio y asediará Zamora junto con su alférez Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, (LLegado es el rey don Sancho) a quien en el Romance de doña Urraca, ella le reprocha el no haberla escogido como esposa y que hubiese preferido a Jimena.

 

El asedio de Zamora por las tropas del rey Sancho duró más de 7 meses. De aquí proviene el conocido refrán que reza “Zamora, no se ganó en una hora“.

El Romance de Bellido Dolfos nos narra el asesinato del rey Sancho II perpetrado por un noble, el “traidor” Bellido Dolfos.  El 6 de octubre de 1072 salió de las murallas zamoranas, figiendo desertar, y se unió al campamento castellano. Al llegar frente a Sancho, Bellido Dolfos le ofreció la posibilidad de mostrarle un portillo a través del cual consideraba que podrían asaltar mejor la fortaleza. Inmediatamente ambos se dirigieron a inspeccionar el lugar. Pero antes de montar en su caballo el rey tuvo que atender a una necesidad fisiológica y se apartó un poco de su séquito. Bellido Dolfos le siguió en su montura y aprovechó que el rey tenía las manos ocupadas y había dejado a su lado su venablo dorado. Bellido recogió el arma del suelo y se la ensartó a Sancho por la espalda; a continuación Bellido galopó hasta una de las entradas de la ciudad sitiada. La escolta del monarca se dispuso a auxiliar al rey herido, mientras Rodrigo Díaz de Vivar se lanzaba velozmente en su persecución, sin conseguir alcanzarlo. Bellido Dolfos logró alcanzar un portillo por el que penetró en la ciudad, y salvó así su vida.

20160803_200040

Portillo por donde escapó Bellido Dolfos.

Este portillo, conocido siempre como el “Portón de la traición” cambió su nombre no hace muchos años. Las autoridades zamoranas lo rebautizaron el 22 de diciembre de 2012 como “Portón de la Lealtad“. La alcaldesa de Zamora del momento oficializó el cambio de nombre con un texto de desagravio para Bellido Dolfos y una placa conmemorativa.

20160803_195744b

20160803_195756.jpg

Porque la Historia siempre depende de quién nos la cuente…. Bellido Dolfos, héroe de esta leyenda, no fue ningún traidor para los zamoranos, a quienes salvó del asedio de un rey ambicioso que pretendía todo para él, aun a costa de sus propios hermanos.  Doña Urraca, fue una mujer fuerte que, ayudada por caballeros leoneses y gallegos, plantó cara a su hermano, el rey Sancho II de Castilla y que después ayudó a su hermano Alfonso VI a gobernar, convirtiéndose prácticamente en su canciller.  Mujeres de novela:  Urraca, señora de Zamora.

Doña Urraca, reina de Zamora.

Romancero viejo: ciclo del Cid y el cerco de Zamora. 

España fascinante.