Valladolid y el Siglo de Oro

Me llevé una grata sorpresa cuando hace poco visité por primera vez Valladolid, la tierra de mi abuela paterna. Desde luego, ya no me esperaba encontrar aquella tierra de “pes” como la definió el viajero holandés Enrique Cock en el s.XVI, un nido de “pícaros, putas, pleitos, polvos, piedras, puercos, piojos y pulgas”, pero me sorprendió toparme con una ciudad tal como una mujer menudita, pero muy bella y coqueta.

Su casco antiguo conserva un conjunto histórico muy interesante, compuesto por palacios, casas nobles, iglesias y plazas. No hay que olvidar que Valladolid ha sido testigo de parte de nuestra Historia: en esta ciudad se celebró el matrimonio clandestino de Los Reyes Católicos en octubre de 1469 en el Palacio de los Vivero y aquí nació en 1527 Felipe II, en el Palacio de Pimentel.

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Ventana por donde cuenta la leyenda que salió la comitiva Real para bautizar a Felipe II en la cercana iglesia de San Pablo.

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Detalle de la fachada del Palacio de Pimentel con Iglesia de San Pablo al fondo.

Plaza Mayor de Valladolid

Tras un incendio acaecido en 1561, Felipe II encargó la reconstrucción de la Plaza Mayor de Valladolid al arquitecto Francisco de Salamanca. El resultado fue una plaza considerada un hito en la arquitectura urbanística moderna, que sirvió de modelo para la construcción de otras plazas de España, como la de Madrid (1617) y la de Salamanca (1729) entre otras. Fue la primera plaza mayor regular con soportales de España que posibilitaba las celebraciones públicas, que tanto gustaban a la monarquía.

De su patrimonio museístico destaca, entre otros, el  Museo Nacional de Escultura, cuya sede se encuentra en el Colegio de San Gregorio.

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Fachada del Colegio de San Gregorio

Convertida en capital de España durante el breve período que va de 1601 a 1606, una vez el Duque de Lerma consiguió convencer a Felipe III de instalar allí la Corte. Este hecho provocó el traslado de no pocos habitantes de Madrid hacia la nueva capital en busca de oportunidades, entre ellos artistas y escritores.

Miguel de Cervantes llegó a Valladolid a principios del verano de 1604 y se instala en una casa alquilada de dos plantas a las afueras de la ciudad, en lo que entonces era el arrabal del matadero, junto con su hija Isabel, sus hermanas Magdalena y Andrea, una hija de esta, y una criada (las llamadas “cervantas“, mujeres de vida licenciosa para la época: solteras, con hijos a su cargo y con diferentes relaciones conocidas) . Hoy en día, esta casa se encuentra en pleno centro de la ciudad y puede visitarse:  Museo Casa de Cervantes.

Museo Casa de Cervantes en Valladolid

Durante su estancia en Valladolid, Miguel de Cervantes se vio involucrado en un incidente en el que tuvo que intervenir la justicia. En la noche del 27 de junio de 1605, el caballero Don Gaspar Ezpeleta resultó herido frente a la casa de Cervantes en un altercado con un desconocido. A sus gritos, salieron los vecinos a auxiliarle y le introdujeron en una de las viviendas, donde posteriormente murió. Parecer ser que le mandó matar un marido burlado, pero las sospechas recayeron en gran parte de la vecindad, entre la que se encontraba Cervantes y su familia, quienes fueron detenidos junto con algunos vecinos y amigos, hasta que al cabo de unos días fueron liberados al no encontrar nada en su contra.

En cualquier caso, se abrió un proceso, y gracias a estas actas se ha conocido con exactitud el piso donde Cervantes residía con su familia.

En la ciudad de Valladolid situó Cervantes la acción de algunas de sus novelas ejemplares: El casamiento engañoso , El coloquio de los perros y El Licenciado Vidriera, que termina con un diálogo en el que los personajes intentan resolver qué lugar es mejor, si Madrid o Valladolid. Y fue en Valladolid donde se vendieron, antes de la Nochebuena de 1604, los primeros ejemplares de El Quijote (según los estudios del catedrático y miembro de la Real Academia Francisco Rico: La Historia del Texto).

Otros de los literatos ilustres que pasaron algunos años residiendo en Valladolid fueron  Don Luis de Góngora y Francisco de Quevedo .

Quevedo llegó a la villa del Pisuerga en 1601 para continuar en la Universidad sus estudios de Teología, Góngora lo haría un par de años más tarde. Los dos, al igual que otros escritores, se establecieron en la ciudad castellana buscando el mecenazgo de cortesanos poderosos. En Valladolid se inició su rivalidad. Francisco de Quevedo, con 21 años, comienza a escribir sus primeros versos bajo el pseudónimo de Miguel de Musa, parodiando los cultismos de Góngora quien, con cuarenta y dos años, se instala en Valladolid buscando obtener de Felipe III el título de capellán Real, lo que consigue finalmente en 1617 gracias a su amistad con el duque de Lerma.

La historia de esta rivalidad literaria y personal entre estos dos ilustres escritores de nuestro Siglo de Oro podemos leerla en este excelente artículo: Góngora y Quevedo en Valladolid.

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