Soria, ciudad de poetas

Desde Tarazona nos adentramos en tierras sorianas entrando por Ágreda, pasando por Ólvega, y llegando a Noviercas. Siguen estos lugares unidos a Gustavo A. Bécquer. En Noviercas pasó el poeta largas temporadas una vez casado con Casta Esteban (natural de Torrubias, Soria) y en esta zona se sitúan algunas de sus leyendas : La corza blanca, se desarrolla en Beratón, pueblo soriano en las faldas del Moncayo; La promesa, en la villa de Gómara; Los Ojos Verdes, ambientada en las inmediaciones de Almenar.

Ruta de Bécquer en Soria.

Y en Soria capital, Bécquer situó El rayo de luna en las ruinas del monasterio de San Polo y la más famosa de sus leyendas, El monte de las ánimas hace que nos encaminemos hacia ese lugar, un monte a las afueras de la ciudad y a cuyo pie encontrados el maravilloso monasterio de San Juan del Duero.  (s. XII-XIII)

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Claustro del Monasterio

Su claustro, fechado a principios del siglo XIII, es uno de los más singulares del arte románico español.  Encontramos cuatro arquerías que combinan diferentes estilos arquitectónicos: el románico, el mudéjar y el árabe.

Típico del románico son los arcos de medio punto, que descansan sobre parejas de columnas, que encontramos en el tramo situado al noroeste. Arcos de herradura apuntados, que se apoyan en haces de cuatro columnas, en el tramo noreste. En los tramos suroeste y sureste los arcos se encuentran entrecruzados, siendo la unión de ambos tramos, mediante un arco doble, también entrecruzado y sin columna.

Recordamos aquí a otro poeta, no castellano, pero también relacionado con esta ciudad. Se trata de Gerardo Diego, quien dedicó este hermoso soneto a estos arcos: 

Para ti, San Juan mío, sólo quiero
mi lateral, oblicua, alta mirada
de pájaro. Tu enigma, tu cruzada
te dejó puro, oh claustro, oh flor del Duero.

Tus cánones, antífonas, corales
juegan al corro de las cuatro esquinas,
que a la luz de la luna de las ruinas
varía sus mudanzas espectrales.

¿Te levantó el techado ángel cojuelo?
¿O quedaste inconcluso, criatura
perfecta, como estás, abierto al cielo?.

Nieves, soles, escarchas, tu ventura
respetan, tus cadenas y tu anhelo.
¿Alzará el vuelo un día tu hermosura?

Río abajo, el paseo por la orilla del Duero nos lleva a la ermita de Saturio.

saturio

Según la tradición, Saturio era un noble soriano que en el siglo IV repartió sus riquezas entre los más necesitados y se retiró a vivir como un simple ermitaño a estas cuevas situadas junto al Duero. Cuando a finales del siglo XVI se encontraron sus restos, se desató la devoción de los fieles hacia este eremita hasta el punto de construir un templo en su honor y nombrarlo patrón de la ciudad.

En el paseo hacia Saturio es otro poeta, Antonio Machado, quien nos acompaña.  El poeta andaluz frecuentaba a menudo este paseo que consideraba increíblemente inspirador: “He vuelto a ver los álamos dorados, álamos del camino en la ribera del Duero, entre San Polo y San Saturio, tras las murallas viejas de Soria.”

Las vistas desde el templo nos obsequian con la famosa curva de ballesta, que no es más que el dibujo del río Duero a su paso por Soria.

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Vistas del río Duero desde la ermita de San Saturio

¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!…

A. Machado

También Gerardo Diego, en años posteriores, le dedicó al Duero un hermoso romance: Romance del duero.

Pero sin duda alguna, el poeta que más ligado ha quedado a la ciudad de Soria ha sido Antonio Machado. La huella de su paso se aprecia constantemente en la ciudad.  (ver la web Antonio Machado en Soria.)

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Busto en A.Machado en la ciudad de Soria

Podemos visitar el aula donde impartió clases como profesor de francés en el Instituto de Soria (actualmente Instituto A. Machado); la iglesia donde se casa con Leonor Izquierdo (hija de los dueños de la pensión donde el poeta reside); el paseo del Mirón, donde Machado paseaba con Leonor, ya gravemente enferma de tuberculosis; el famoso olmo enfermo inspirador de su conocido poema A un olmo secoy tantos otros lugares que han quedado unidos para siempre a la figura de este insigne poeta andaluz.

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Aula de A, Machado

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Olmo seco, delante de la iglesia del Espino, junto al cementerio donde está enterrada Leonor.

Los 5 años en Soria, son para el poeta, los más felices, como él mismo dirá: “Si la felicidad es algo posible y real –lo que a veces pienso– yo la identifico mentalmente con los años de mi vida en Soria y con el amor de mi mujer”.

Machado y Leonor

Mirador de los Cuatro Vientos, al final del paseo del Mirón.

Tumba de Leonor Izquierdo. Cementerio del Espino

 

Tumba de A. Machado Collioure, Francia Buzón de Collioure.

 

 

 

 

 

 

 

 

Estos tres grandes poetas vinculados con la ciudad soriana, Bécquer, Gerardo Diego, A. Machado, y algunos otros más, tienen su espacio en La Casa de los poetas ,un espacio expositivo dedicado a los grandes líricos que cantaron a Soria.

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