Cervantes y Don Quijote en Barcelona

El pasado lunes realizamos junto con algunos alumnos del bachillerato humanístico-social la ruta de Don Quijote por Barcelona .

Nuestra primera parada fue la Sala Cervantina ubicada en la Biblioteca Nacional de Catalunya. Se trata de una de las colecciones más importantes de obras de Cervantes y ejemplares de El Quijote, que incluyen primeras ediciones de sus obras así como las primeras traducciones de la obra cervantina.

Con los alumnos del INS Torre Roja en la Sala Cervantina

Y finalizó nuestra ruta,tres horas después,  frente al número 2 del Paseo Colón, donde se dice que residió, en el tercer piso,  Miguel de Cervantes durante su estancia en la ciudad.

Paseo Colón, 2

 ¿Cuándo se produjo esta estancia de Miguel de Cervantes en Barcelona?   Parece ser que Miguel de Cervantes recaló en Barcelona en dos momentos de su vida:

El primero, cuando en 1569 se dictó una orden que mandaba prenderlo por haber herido en la corte a Antonio de Sigura, por lo que había sido condenado a que le cortaran la mano y lo desterrasen de España durante diez años.  Cervantes huye hacia Italia y, en su camino, para en Barcelona. Su estancia en la ciudad condal en 1569 debió ser muy breve, pues le convenía dejar lo antes posible los dominios de Felipe II.

Carmen Riera, en cambio, propone la fecha de 1571, cuando supone un viaje de Cervantes de Italia a Barcelona para enrolarse en la armada de don Juan de Austria que, atracada en esta ciudad, partía para la batalla de Lepanto. Ver: anales cervantinos.

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Portería del Paseo Colón, 2

Por cierto, una réplica a tamaño real de la galera capitaneada por Don Juan de Austria en la famosa batalla de Lepanto (1571) se puede visitar en el Museo Marítimo de Barcelona.  Y la figura del Santo Cristo de Lepanto que, según la leyenda, estuvo presente en la batalla, justamente en la galera de Don Juan, se encuentra en la Catedral de Barcelona.

Galera Real de Juan de Austria. Museo Marítimo de Barcelona

La segunda estancia, y más importante, tiene que ver con su relación con el Conde de Lemos. Cervantes y el Conde de Lemos debieron conocerse en alguna tertulia o academia literaria de Madrid.

 El estudioso Martín de Riquer apunta que el conde de Lemos hizo escala en Barcelona entre el 5 y 10 de junio de 1610 y que Cervantes trató en vano de entrevistarse con él para seguirle a Nápoles, donde había sido nombrado virrey.

Miguel de Cervantes debió de quedarse algún tiempo más en Barcelona , por lo menos hasta el 29 de julio, día de tumulto entre ciudadanos y marineros que le inspiró el episodio similar de Las dos doncellas, o incluso hasta septiembre.

Ahora, en 1610, Miguel de Cervantes era ya el autor de El Quijote, cuya primera parte había sido objeto de 9 ediciones ( tres en Madrid, dos en Lisboa, dos en Valencia, una en Bruselas y otra en Milán)  y era celebrada por todo el mundo.

En el verano de 1610 Cervantes conoció a fondo Barcelona y admiró sus bellezas urbanas. La admiración que tiene Miguel de Cervantes por Barcelona se muestra en dos obras del autor: Las novelas ejemplares y El Quijote.

” Admiróles el hermoso sitio de la ciudad, y la estimaron por flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de la caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande y famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo”  ( Las dos doncellas, Novelas ejemplares)

En el capítulo LXXII de la segunda parte de El Quijote:

me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única

 Lugares y personajes de la Barcelona real de la época en El Quijote

Recorrimos junto a nuestros alumnos lugares reales de Barcelona que aparecen en la obra. En el capítulo LX de la segunda parte, Don Quijote entra en Cataluña y lo hace de manos de un bandolero, Roque Guinart , personaje que esconde con una ligera variación en su nombre, al bandolero real Pere o Perot Rocaguinarda.

Rocaguinarda nació en Oristá, localidad al este de Vic, en 1582, hijo de unos acomodados propietarios rurales . Fue coetáneo de otro famoso bandolero catalán: Joan de Serrallonga, más famoso que Perot lo Lladre por la forma en que fue detenido, procesado y cruelmente torturado hasta morir en el año 1634. En cambio, Perot Rocaguinarda jamás fue torturado ni nada parecido pero sí que fue muy buscado por la justicia hasta que en 1611 recibió el indulto. Fue indultado a cambio de servir durante diez años junto a las tropas comandadas por el virrey de Nápoles, entonces el conde de Lemos (el que fuera protector de Cervantes y a quien el escritor le dedicó la segunda parte de la novela). Rocaguinarda obtuvo el grado de capitán de uno de esos tercios asentados en Nápoles. Murió en 1635.

En Barcelona hay una pequeña calle que lleva su nombre. Es un callejón cerrado con verja muy cercano a la Plaza del Pi. Según parece, cuando Perot visitaba Barcelona se alojaba en un par de palacios propiedad de las familias Pinós y Maldá, que se encontraban justo en ese enclave y por eso el callejón lleva su nombre.

Calle Perot lo lladre

 

 

 

 

 

El bandolerismo infestaba entonces grandes zonas de Cataluña y esta realidad se hace patente en el capítulo LX de la segunda parte de El Quijote cuando el asustadizo Sancho Panza, al entrever muchas piernas que penden de los árboles, acude al hidalgo en busca de una explicación:

No tienes de qué tener miedo, porque estos pies y piernas que tientas y no ves sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos árboles están ahorcados, que por aquí los suele ahorcar la justicia cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo estar cerca de Barcelona

Pero los bandoleros no estaban muertos, simplemente dormían subidos en los árboles, con las piernas colgando, y al amanecer despertaron y rodearon a caballero y escudero. Don Quijote y Sancho Panza pasan tres días y tres noches con  Roque y sus seguidores, y son testigos, así, de su modo de vida. Posteriormente, acompaña al hidalgo y su escudero hasta Barcelona, a donde llegan en la víspera de San Juan, y contemplan el mar por primera vez en su vida.

De hecho, don Quijote llega a Barcelona protegido por el bandolero, quien le recomienda a un amigo suyo de su misma facción : don Antonio Moreno (cicerone durante su estancia en la ciudad) quien lo acoge en su palacio. Don Antonio Moreno se convertirá en otro de sus burladores:en su casa tiene lugar el artificio de la cabeza encantada, burla que durará unos diez o doce días y que no va más allá por miedo a que la broma transcendiera y le diera problemas con la Inquisición.

Escudo de la Inquisición en Barcelona . Plaza de Ivo.

El palacete donde reside Antonio Moreno bien podría situarse en la calle Montcada o bien en la calle Ample. Ésta última fue la más ancha de Barcelona – seis metros- y en ella se realizaron carreras de caballos. Para que los animales no resbalasen se quitó el empredado de la calzada en 1582. Desde un principio se levantaron palacios y casas nobles a lo largo de su trazado.Por este motivo el escritor Jordi Galves la identifica con la calle donde llevaron de paseo a don Quijote, con burla incluida:

Aquella tarde sacaron a pasear a don Quijote, no armado, sino de rúa vestido un balandrán de paño leonado, que pudiera hacer sudar en aquel tiempo al mismo yelo. Ordenaron con sus criados que entretuviesen a Sancho, de modo que no le dejasen salir de casa. Iba don Quijote, no sobre Rocinante, sino sobre un gran macho de paso llano y muy bien aderezado. Pusiéronle el balandrán, y en las espaldas sin que lo viese le cosieron un pargamino, donde le escribieron con letras grandes: «Este es don Quijote de la Mancha». En comenzando el paseo, llevaba el rétulo los ojos de cuantos venían a verle, y como leían «Este es don Quijote de la Mancha», admirábase don Quijote de ver que cuantos le miraban le nombraban y conocían.

Entrada de Don Quijote y Sancha Panza en  Barcelona, con la basílica de Santa María del Mar al fondo. Grabado de Gustave Doré.

  Fuera la calle Montcada, Ample o el paseo del Born (entonces plaza) lo que está claro es que la acción se sitúa en la zona más marítima de Barcelona.

Mapa de Barcelona en el siglo XVII

 Otro día, Don Quijote y Sancho Panza, acompañados de cuatro criados de Antonio Moreno, salen de paseo a pie . En este capítulo se nos describe la visita de nuestro caballero a una imprenta, y allí descubre que están trabajando en la composición de la segunda parte apócrifa de las aventuras de don Quijote ( el Quijote “falso” de Avellaneda)

 ” Pasó adelante y vio que asimismo estaban corrigiendo otro libro; y al preguntar por su título, le respondieron que se llamaba la Segunda parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, compuesta por un tal vecino de Tordesillas.

“- Ya yo tengo noticia deste libro- dijo don Quijote- y , en verdad y en mi conciencia que pensé que ya estaba quemado y hecho polvos, por impertinente: pero a su san Martín se le llegará como a cada puerco”

Los conocedores de la obra parecen estar de acuerdo en que esta imprenta estaría situada en la calle Call, nº 14-16, en pleno barrio judío de Barcelona, y que correspondería a la de Sebastián Cormellas .  Actualmente el local lo ocupa una tienda llamada Dulcinea (¿casualidad?), dedicada a la venta de bisutería y complementos.

C/ Call, nº 14-16.

Junto a uno de los balcones se puede leer una placa conmemorativa que reza:

“Esta casa albergó de 1591 a 1670 la oficina tipográfica Cormellas. Su fachada fue restaurada por iniciativa del Excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona, con ocasión del 5º Congreso Nacional de Artes Gráficas celebrado en esta ciudad. 1966. “

 

Se cree que Cervantes pudo haber visitado esta imprenta durante su estancia en 1610. La tecnología que allí se usaba la convirtió en la más importante del siglo XVI. Además, se sabe que su propietario,  Sebastián Cormellas, había nacido como Cervantes en Alcalá de Henares (Madrid). Allí su padre había trabajado como impresor entre 1563 y 1565, asociándose con Blas de Robles, cuyo hijo Francisco había publicado en 1605 la primera parte de El Quijote.

En la capital de Cataluña, que por entonces contaba con unos 40.000 habitantes,  habría en aquella época unas cinco imprentas, situadas todas ellas por la zona comprendida entre la iglesia del Pi y los alrededores de la Boquería y la judería. La distribución y venta posterior se realizaba en los comercios de la vecina calle Llibretería, arteria de la ciudad que gozó de mucha fama en el siglo XVI por ser  “uno de los mejores mercados de libros de Europa”.

Finalmente, en el capítulo LXIV de la segunda parte, don Quijote es derrotado en la playa de Barcelona por el caballero de la Blanca Luna y forzado a volver a su aldea y a no salir de allí hasta al cabo de un año. La derrota se sitúa en el arenal que formaba una modesta península llamada de Maians, hoy desaparecida tras la construcción del barrio de pescadores de la Barceloneta, y que se ubicaría aproximadamente donde se encuentra en la actualidad la estación de Francia.

Tras seis días de convalecencia, Don Quijote y Sancho marchan de Barcelona. Al salir de la ciudad vuelve a contemplar el lugar donde fue vencido y exclama:

“¡Aquí fue Troya !Aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias, aquí usó la Fortuna conmigo sus vueltas y revueltas, aquí se escurecieron mis hazañas, aquí finalmente calló mi ventura para jamás levantarse”

 

Don Quijote no volverá a cabalgar nunca más, pues al llegar a su aldea enferma y muere. Pero fallece cuerdo, pues deja atrás su locura y a pesar de su derrota en la playa de Barcino, no le guarda rencor a Barcelona, sino todo lo contrario.  La publicación de la obra de Avellaneda en 1614 llevó a Cervantes a variar el rumbo de su caballero y a conducirlo a Barcelona, ciudad que Cervantes conocía y de la que debía guardar muy buenos recuerdos.

” Yo- dijo don Quijote- […] quiero que sepa vuesa merced,mi señor don Álvaro Tarfe, que en todos los días de mi vida no he estado en Zaragoza, antes por haberme dicho que ese don Quijote fantástico se había hallado en las justas desa ciudad no quise yo entrar en ella, por sacar a las barbas del mundo su mentira, y, así, pasé de claro a Barcelona, archivo de cortesía […] y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, solo por haberla visto. ”  ( 2 LXXII)

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Bibliografía:

BURGOS, Rafa. Cervantes en Barcelona. Guía de la ciudad vista por don Quijote. Marge books. Barcelona, 2013

DE RIQUER, Martin. Cervantes en Barcelona. Ed. El Acantilado. Barcelona, 2005

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