La ruta colombina III : Sevilla

Muchas son las huellas que podemos encontrar en Sevilla de Colón y su paso por ella. Sin ir más lejos, los restos del insigne almirante se hallan en la Catedral desde 1899.

La tumba de Cristóbal Colón es obra de Arturo Mélida y está situada en el brazo derecho del crucero. En ella reposan los restos del famoso descubridor de América.

La tumba está compuesta de cuatro reyes de armas vestidos de gala que portan a hombros el féretro de Colón. Corresponden a los cuatro reinos históricos de España: Castilla, León, Aragón y Navarra “que en postrer viaje llegan ante el altar mayor de la catedral de La Habana a dar reposo a los huesos que hasta entonces peregrinaron”. El significado simbólico que quiso darle su autor era representar a “España guardando en tierra americana las cenizas de Cristóbal Colón”, España está representada por los cuatro heraldos y América por un basamento de estilo azteca.

Tumba de Cristóbal Colón en la Catedral de Sevilla.

Es cierto que los restos del famoso almirante no siempre estuvieron en Sevilla. Colón murió en Valladolid el 20 de mayo de 1506 y allí se celebraron sus exequias y allí fue sepultado, en la Capilla de don Luis de la Cerda, en el Claustro del Monasterio de San Francisco. Posteriormente, en 1509, sus restos fueron trasladados al monasterio cartujo de Santa María de las Cuevas, en Sevilla. Sin embargo, no acabó aquí su deambular: María de Toledo, su nuera,  trasladó en una fecha no determinada con exactitud entre 1540 y 1544, los restos de su esposo Diego Colón y de su suegro Cristóbal Colón a Santo Domingo y los depositó en el presbiterio del Altar Mayor de la Catedral de Santo Domingo, cumpliéndose así la voluntad del Gran Almirante de que “se llevasen sus huesos a la isla La Española” (la actual República Dominicana).

Con la cesión de la isla La Española a Francia, tras la firma del Tratado de Basilea en 1795, los restos de Colón son exhumados y trasladados a la catedral de  La Habana.

A finales de 1898, al verse obligado el Gobierno español a hacerle entrega al de los Estados Unidos de la soberanía de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, esos mismos restos volvieron a ser trasladados de Cuba a España, y depositados el 19 de enero de 1899 en la Catedral de Sevilla, donde actualmente se encuentran.

En Sevilla se quedó también el túmulo que el escultor Antonio Mélida había iniciado en 1891 con destino a la catedral habanera a fin de conmemorar el cuarto centenario del descubrimiento de América para honrar así a su artífice con un monumento funerario digno de tal honor. Pero la independencia de Cuba dejó en tierra el catafalco de piedra y bronce, que el cabildo catedral mandó instalar en el brazo sur del crucero, justo por delante de la puerta del Príncipe o de San Cristóbal.

Los disputados huesos de Cristóbal Colón

¿Dónde están los restos de Cristóbal Colón?

 El Monasterio de la Cartuja 

En él estuvo alojado Colón durante su estancia en la ciudad preparando su segundo viaje a las Indias y allí estuvo sepultado durante 30 años ( en la capilla de Santa Ana). Cuenta la leyenda que en los llamados Jardines de Colón, y junto a la imagen de don Cristóbal, aparece un raro ejemplar de flora tropical , un ombú (Phytolacca dioica), también llamado “bellasombra” que fue plantado por el mismo Hernando Colón, hijo del Almirante.

Estatua del Almirante Colón y el ombú a su derecha.

Como barcelonesa que soy, en la maravillosa Plaza España de Sevilla me llama la atención uno de los bancos, el dedicado a Barcelona.

En el Motivo central está representado Colón ante los Reyes Católicos a la vuelta de su primer viaje a las Indias, hecho histórico que acaeció en abril de 1493. En dicho mes y año, Cristóbal Colón fue recibido por los Reyes Católicos en Barcelona.

No se sabe con certeza el día en que el almirante entró en la ciudad, aunque probablemente fue a finales de abril. Tampoco se sabe el lugar exacto en el que fue recibido; pudo ser en el Salón del Tinell, en el centro de Barcelona, o en el monasterio de San Jerónimo de la Murtra, en Badalona; puede que visitara ambos lugares.
Con Colón llegaron seis indios. Los seis indios se bautizaron, y el rey, la reina y el príncipe don Juan, su hijo, fueron los padrinos de aquellos primeros cristianos de las Indias y Nuevo Mundo.

«Presentó a los reyes el oro y las cosas que traía del otro mundo; y ellos y cuantos estaban delante se maravillaron mucho en ver que todo aquello, excepto el oro, era nuevo como la tierra donde nacía. Loaron los papagayos, por ser de muy hermosos colores: unos muy verdes, otros muy colorados, otros amarillos, con treinta pintas de diversa color; y pocos de ellos parecían a los que de otras partes se traen. Las hutias o conejos eran pequeñitos, orejas y cola de ratón, y el color gris. Probaron el ají, especia de los indios, que les quemó la lengua, y las batatas, que son raíces dulces, y los gallipavos, que son mejores que pavos y gallinas. Maravilláronse que no hubiese trigo allá, sino que todos comiesen pan de aquel maíz. Lo que más miraron fue los hombres, que traían cercillos de oro en las orejas y en las narices, que ni fuesen blancos, ni negros, ni loros, sino como triciados o membrillos cochos. Los seis indios se bautizaron, que los otros no llegaron a la corte; y el rey, la reina y el príncipe don Juan, su hijo, fueron los padrinos, por autorizar con sus personas el santo bautismo de Cristo en aquellos primeros cristianos de las Indias y Nuevo Mundo», escribió el cronista Francisco López de Gomara en el siglo XVI.

Los detalles de la recepción oficial en Barcelona se desconocen. No se sabe exactamente cómo llegó a Barcelona ni por dónde pasó, aunque las fuentes históricas afirman que una vez que llegó a la Península hizo el viaje por tierra y no por mar, pero no hay documentos que certifiquen su paso por alguno de los pueblos o ciudades que encontró a lo largo del camino, y eso que dirigía una comitiva que incluía a un grupo de indígenas, nunca antes vistos por los lugareños, y especies tan exóticas como los papagayos. Tampoco existen documentos oficiales que confirmen su paso por Barcelona. Pudo ser un acto solemne o sencillo, público o privado, en algún lugar apartado de la ciudad.

Los primeros indios de América se bautizaron en Barcelona.

Muy interesante resulta la lectura de esta entrada sobre los indios de Colón y sobre el envío regular de esclavos indios americanos a Castilla. 

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Fruto del comercio surgido en Sevilla gracias al descubrimiento de América se construye el edificio que después albergará el Archivo General de Indias.

A modo de ejemplo, algunos de los documentos que podemos encontrar en el Archivo General serían una selección de vocabularios y diccionarios de varias lenguas indígenas , traducidos al español en el s.XVIII : Vocabularios de lenguas del Nuevo Mundo

No vamos a entrar aquí en la polémica sobre todo lo que supuso el descubrimiento y posterior conquista del Nuevo Mundo para los pueblos indígenas. Tan solo mencionar lo positivo: la expansión de nuestra cultura y nuestro idioma, como tan bellamente expresó Pablo Neruda en La palabra.

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