El Cantar de Mío Cid, camino del destierro

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El Cantar de mio Cid  relata libremente la parte final de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar (1043-1099), caballero de la corte de Sancho II de Castilla y Alfonso VI de Castilla y León, desde que inicia el primer destierro en 1081 hasta su muerte en 1099.  El destierro que nos cuenta el Cantar es una reducción de los dos destierros históricos que sufrió este caballero castellano, el primero en 1081, y el segundo en 1088. Y aunque el trasfondo biográfico es muy claro, la adaptación literaria es frecuente y de gran envergadura. El Cantar desarrolla tras la conquista de Valencia toda una trama en torno a los desdichados matrimonios de las hijas del Cid con los infantes de Carrión que carece totalmente de fundamento histórico. Así pues, pese a la innegable cercanía del Cantar a la vida real de Rodrigo Díaz (mucho mayor que en otros poemas épicos, incluso sobre el mismo héroe), ha de tenerse en cuenta que se trata de una obra literaria y no de un documento histórico, y como tal ha de leerse.  (Rodrigo Díaz: Historia y leyenda)

Andemos ahora El CAMINO DEL CID (de Burgos a Alicante )

El Camino del Cid recorre ocho provincias: Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante.

Se halla dividido en diversos tramos y en esta ocasión nos centraremos en el tramo primero, el llamado camino del destierro, que discurre por las tres primeras provincias: Burgos, Soria y Guadalajara.

Nuestro camino se inicia en Vivar (a  unos siete kilómetros al norte de Burgos), inicio del Camino y pueblo natal del Cid. Aquí fue hallado a finales del siglo XVI el único ejemplar original conservado hasta nuestros días, guardado hasta el siglo XVIII en el Convento de Nuestra Señora del Espino de dicha localidad. Aún se puede ver en este convento la arqueta donde se custodiaba el Cantar. 

Monumento a Rodrigo Díaz en Vivar

Inicio del camino del destierro en Vivar del Cid

En Vivar, Javier Alonso Pérez, propietario del mesón El Molino del Cid, un lugar emblemático que cerró sus puertas en 2011, y presidente de la Asociación Vivar cuna del CID, estampa en nuestro salvoconducto el sello legua KM 0. y nos hace una foto muy especial.

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El Cid abandona sus propiedades en Vivar y acompañado por sesenta caballeros dirige sus primeros pasos a Burgos, donde no se le permite pernoctar por orden del rey Alfonso VI. Tras pasar su primera noche fuera de las murallas se dirige al Monasterio de San Pedro de Cardeña, donde le esperan su esposa Jimena y sus hijas. Aquí aguarda cinco días esperando refuerzos, al cabo de los cuales parte con 175 caballeros y deja a su familia al cuidado del abad don Sancho. Tras conquistar Valencia, Álvar Fáñez regresará con 100 caballeros para recoger a las hijas y a la mujer del Cid y volver a Valencia.

El monasterio está estrechamente ligado a la mitología cidiana, tanto que una escultura del Cid domina el pórtico de entrada. Además, aquí reposaron los restos de Rodrigo Díaz y Jimena hasta que fueron trasladados al crucero principal de la Catedral de Burgos.

Si te acercas a Cardeña, por el módico precio de 2euros, los propios monjes se encargan de enseñarte la capilla del Cid y el claustro del monasterio.

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Antiguo sepulcro del Cid y doña Jimena en Cardeña

En la catedral de Burgos se encuentra desde 1921 la tumba de Rodrigo Díaz de Vivar y su esposa Jimena. Este ha sido el emplazamiento final para sus restos, después de no pocos avatares. ( ver los enterramientos del Cid)

Estatua ecuestre del Cid Campeador en Burgos

Continuamos el camino por las poblaciones de Mecerreyes y Covarrubias hacia Silos.  La tradición atribuye a Mecerreyes ser el lugar donde nació Fernán González, el primer conde de Castilla.

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La majestuosa estatua del Cid, al borde de la carretera en Mecerreyes, saluda a los viajeros que se dirigen hacia Covarrubias.

Entrar en Covarrubias es sumergirse en la historia más profunda de Castilla. Covarrubias es una villa medieval de gran interés turí­stico y cultural. La mayorí­a de las edificaciones del casco antiguo conservan su estilo constructivo tradicional, basado en el adobe y las vigas entramadas.

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Callejeando por Covarrubias

La villa debe su importancia a que fue plaza avanzada de la vanguardia castellana frente al dominio califal y a su vinculación con el conde castellano Fernán González (siglo X), cuyos restos y los de su esposa doña Sancha descansan en unos sencillos sarcófagos en la Ex colegiata de esta población castellana.

Fue el hijo de Fernán González, Garci Fernández, quien fundó en 972 el Infantado de Covarrubias, convirtiendo a la población en cabeza de uno de los más importantes señoríos monásticos. Por este motivo Covarrubias es conocida como «La cuna de Castilla».

Y llegamos a Silos y a su monasterio, conocido mundialmente por el canto gregoriano de sus monjes, que se pueden escuchar en sus servicios religiosos.

Santo Domingo de Silos

El Monasterio de Santo Domingo de Silos también está ligado a la historia del Cid, pues en vida de Rodrigo y su esposa Jimena, donaron algunas de sus heredades al Monasterio.  El hermoso claustro románico aún se estaba construyendo en el año 1081, año en que el Cid fue desterrado.

Nadie debe irse de Silos sin visitar su excepcional claustro románico. Como curiosidad, en uno de sus capiteles puede verse una mesnada que refleja con bastante precisión las vestiduras de los caballeros en tiempos de El Cid.

Capitel donde puede observarse el equipamiento de los caballeros en el s.XI

En su destierro, Rodrigo Díaz de Vivar abandona Burgos y entra en tierras sorianas. Soria está muy ligada a la historia del Cantar. Empezando por su supuesto o supuestos autores (recordemos que Menéndez Pidal nos habló de dos autores: uno originario de San Esteban de Gormaz y otro de Medinaceli. Hipótesis esta siempre discutida). Si deseas conocer más sobre Per Abat, supuesto autor del Cantar, puedes leer aquí un enlace sobre el tema: Sobre Per Abat

En cualquier caso, los pueblos sorianos más importantes que se recogen en el cantar serían :

Castillejo de Robledo

En Castillejo de Robledo está el lugar donde la mayoría de los estudiosos sitúa la afrenta sufrida por las hijas del Cid a manos de sus esposos, los infantes de Carrión.

Los amantes de la leyenda cidiana deben acercarse a los restos de la ermita de la Concepción del Monte, situada bajo una gran roca, al inicio de un valle estrecho y cerrado, y en cuyos alrededores se haya una fuente que tradicionalmente se ha señalado como el paraje en que tendría lugar la “afrenta de Corpes”. Allí, en el robredal de Corpes, fueron ultrajadas las dos hijas del Cid, Elvira y Sol, por sus propios maridos y dejándolas por muertas. Hay que advertir que se trata, no obstante, de un episodio totalmente ficticio y meramente literario. De hecho, ni siquiera las hijas del Cid tenían estos nombres, sino que se llamaban Cristina y María; y tampoco está documentada la supuesta boda con los de Carrión.

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Castillejo se halla coronado por las ruinas de su castillo templario y por la iglesia románica Nuestra Señora de la Asunción, cuya visita merece la pena.

San Esteban de Gormaz

En el Cantar de mio Cid, San Esteban es citada reiteradamente; esta reiteración y el conocimiento de la toponimia de los alrededores, aunque en ocasiones con errores geográficos, ha llevado a pensar a algunos estudiosos que el poeta anónimo pudiera haber vivido o ser oriundo de esta localidad. Lo cierto es que San Esteban y sus alrededores juegan un papel muy importante en el poema. Es precisamente en esta población, de la que el Cantar dice de sus habitantes que son mesurados y prudentes, donde las hijas del Cid son cuidadas tras la afrenta sufrida en el robledal de Corpes por los infantes de Carrión.

A San Esteban el recado llegó

de que venía Minaya

por sus primas las dos.

(Versos 2845 y ss. CMC)

La ciudad cuenta con un interesante patrimonio románico, condensado en la iglesia de San Miguel -que posiblemente se estuviera construyendo cuando el Cid fue desterrado- y la iglesia del Rivero. La iglesia de San Miguel parece ser la más antigua de las dos. Uno de sus canecillos representa a un monje donde puede leerse: Iulianus Magister Fecit Era MCXVIIII. Las dificultades de lectura de la fecha impide saber con certeza si la iglesia fue finalizada en 1081 o bien en 1111. En el primer caso estaríamos ante la iglesia románica porticada más antigua de España.

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Iglesia de San Miguel

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Detalle de un capitel

Gormaz

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Fortaleza califal de Gormaz

No demoran el mandato de su señor,

 deprisa cabalgan, andan de día y de noche,

llegaron a Gormaz, un castillo muy fuerte,

allí se albergaron en verdad una noche.

Versos 2841 y ss. CMC

El Cid fue alcaide de esta plaza como posiblemente lo fue también de Langa y Berlanga. Pero, además, Gormaz juega un papel esencial en nuestra historia: en el año 1081 la población que vivía a las faldas del castillo fue atacada por un contingente musulmán, lo que provocó una dura represalia del Cid en forma de algara por los territorios musulmanes próximos pertenecientes a la taifa de Toledo, por entonces aliada estratégica del rey Alfonso VI. El Cid actuó por cuenta propia sin solicitar permiso a su rey, Alfonso. Este hecho y la dureza del ataque contribuyó a desencadenar el primer destierro del Cid, que tuvo lugar ese mismo año.

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Vista de los campos de Soria desde lo alto de la fortaleza

Gormaz es la fortaleza califal más larga de Europa. La subida al castillo es dura, pero sus vistas bien valen la pena. El magnífico paisaje que se vislumbra desde lo alto de la fortaleza explica su importancia estratégica. Desde Gormaz se controlaba el paso del Duero y los cruces entre la calzada que unía Uxama (Osma) y Ocilis (Medinaceli) y Cesaraugusta (Zaragoza) y Astúrica Augusta (Astorga). La fortaleza tiene 1200 metros de perímetro amurallado. Los muros, a su vez, están flanqueados por torres rectangulares y su elemento más significativo es su arco de herradura califal.

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Puerta con arco de herradura.

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Ermita románica de San Miguel. (S.XI)

En la ladera del cerro en la que se sienta la fortaleza, se halla la ermita románica de San Miguel, que data de la época del Cid. Construida en torno al año 1060, tras la repoblación de este territorio por parte de Fernando I,  padre de Alfonso VI. Su austeridad exterior contrasta con la riqueza decorativa de las pinturas murales del interior, por lo que fue declarada Bien de Interés Cultural en 1996.

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IMG_0091 Pinturas murales
ermita de San Miguel de Gormaz

Berlanga de Duero

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Castillo de Berlanga de Duero.

Según la Crónica General de 1344, el Cid fue alcalde de Berlanga de Duero. Este señorío le habría sido concedido en 1809 por Alfonso VI.

Berlanga, de acuerdo con el Cantar, serviría de posada a las hijas del Cid en su regreso a Valencia.

Cerca de allí, en el pueblo de Casillas de Berlanga, se encuentra la ermita de San Baudelio, una de las joyas del arte mozárabe español. Se han hallado numerosas similitudes entre las pinturas murales de San Baudelio y las de Gormaz, hasta el punto que los estudiosos creen que fueron realizadas en las mismas fechas (entre 1125 y 1132) y, muy posiblemente, por un mismo taller.

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Columna central
ermita de San Baudelio

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Detalle arcos

Si los frescos que en la actualidad podemos contemplar ya nos resultan una maravilla, no podemos imaginar la espectacularidad del interior de esta ermita antes de su expolio.

Ermita de San Baudelio. Historia de un expolio.

Medinaceli

Al entrar en Medinaceli, topónimo árabe que significa la “ciudad del cielo”, nos encontramos en primer lugar con su arco romano (único arco de triple arquería que hay en España), que domina el valle del Arbujuelo, citado éste en el cantar, y pone de relieve el paso de los romanos por esta localidad.

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Medinaceli se encuentra ubicada en un alto imponente desde donde se divisan varios valles. Por este motivo, en tiempos del Cid, fue codiciada por cristianos y musulmanes, cambiando de mano varias veces. La Historia Roderici cuenta que el Cid celebró combate con un musulmán de Medinaceli, al que venció y dio muerte. Este tipo de combates servía para dirimir pleitos; no se sabe cuándo tuvo lugar este combate, solo que fue posterior al celebrado contra el caballero navarro Jimeno Garcés, en 1067, por el cual obtuvo el sobrenombre de El Campeador.

Aunque el Cantar cita a Medinaceli como plaza castellana, en realidad fue territorio musulmán en vida de Rodrigo, ya que Medina, muy importante por su posición estratégica, no fue tomada por Alfonso VI hasta el año 1104, cinco años después de que el Cid muriera en Valencia.

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Plaza mayor de Medinacelli

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Versos del Cantar en un mosaico de la plaza

Abandonamos a partir de ahora Soria para entrar en la provincia de Guadalajara, y concretamente en Atienza. Esta es la última localidad de este primer tramo del camino, el camino del destierro, y punto final de nuestro recorrido.

 Seguiremos más adelante en otra ocasión, adentrándonos en Zaragoza, en “Tierras de frontera”. Por ahora, hasta aquí hemos llegado.

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